La tranquilidad de un expresidente que hizo todo lo que pudo por un país y no tiene que andar con 300 escoltas, agarrado de pies y manos al poder porque donde afloje un poquito se lo lleva el putas.
Uno puede criticar muchas cosas de lo que fue el Gobierno Santos. Pero andar sin pretensiones, sin necesidad de un centenar de escoltas y con la tranquilidad de disfrutar con su familia y no meterse en un Gobierno que no es suyo, habla muy bien de Santos.