El fabuloso Hudson Hornet.
Este anuncio de 1951 presenta al Hudson Hornet haciendo uso de un lenguaje altamente hiperbólico, asegurando que el auto no tenía igual en todo el mundo y que poseía potencia milagrosa.
Lo cierto es que ese coche era muy especial. Tenía un motor Hudson "H-145" de 6 cilindros en línea de cabeza plana de alta compresión. Con 5.0 Litros de cilindrada, era el motor de 6 cilindros más grande en su tiempo.
Y era una verdadera bestia! Generaba una potencia máxima de 145 HP a 3,800 RPM, con un torque de 257 lb-ft (348 Nm) a 1,800 RPM, lo que se traducía en un gran empuje a bajas revoluciones. Tenía un carburador Carter de dos gargantas.
Con este motor el Hudson Hornet podía alcanzar una velocidad máxima de entre 136 y 149 km/h dependiendo de la transmisión elegida. Había tres opciones de dónde escoger, empezando por una manual de 3 velocidades con palanca al volante, una manual con Overdrive de 4 velocidades, o una transmisión automática Hydra-Matic de 4 velocidades adquirida a General Motors.
El paso del Hudson Hornet por NASCAR es una de las epopeyas más grandes del automovilismo estadounidense. A principios de la década de 1950, este vehículo no solo compitió, sino que humilló por completo a los gigantescos motores V8 de marcas como Ford, Chevrolet y Chrysler, ganándose el legendario apodo de "El Fabuloso Hudson Hornet", que fue retomado en la película animada Cars.
El Hudson Hornet fue el primer auto con apoyo oficial de fábrica. En aquella época, los autos de NASCAR eran verdaderos coches de calle modificados. El piloto e ingeniero Marshall Teague vio el potencial del Hornet en 1951, viajó a la sede de la compañía en Michigan sin previa cita y convenció a los directivos de respaldarlo. Así, Hudson se convirtió en el primer fabricante automotriz en la historia en dar apoyo oficial directo a un equipo de carreras en NASCAR.
Mientras sus rivales apostaban por motores V8 potentes pero pesados, Hudson basó su éxito en la física: el auto tenía un centro de gravedad ultrabajo, gracias a su chasis monocasco rebajado (Step-Down) que hacía que el Hornet se pegara al suelo como ningún otro, lo que le permitía tomar las curvas a toda velocidad sin perder estabilidad, mientras los otros autos se inclinaban, derrapaban o volcaban tratando de seguirle el ritmo.
También el poderoso motor evolucionó y se adaptó a los requerimietos de NASCAR. Así, para 1952, Hudson introdujo la opción Twin H-Power, que consistía en un kit de doble carburación y modificaciones internas desarrolladas con ayuda del legendario mecánico de carreras Smokey Yunick, elevando la potencia a más de 160 HP, e incluso mucho más, en las variantes de competencia.
Estadísticas de absoluto dominio (1951 - 1955)
El palmarés del Hudson Hornet parece sacado de una obra de ficción por lo desproporcionado de sus victorias:
80 victorias acumuladas en competiciones de coches de serie en un periodo de solo cuatro años.
En la temporada de 1952, el Hornet firmó una efectividad histórica ganando 27 de las 34 carreras del calendario de NASCAR Grand National.
Conquistó 3 campeonatos consecutivos de constructores de NASCAR (1951, 1952 y 1953).
El auto coronó a múltiples leyendas en el deporte, incluyendo a Herb Thomas, Tim Flock, y Marshall Teague.
El fin de su época dorada llegó hacia 1955, cuando las demás marcas lanzaron motores V8 modernos con potencias muy superiores que el bloque de 6 cilindros de Hudson ya no pudo igualar. Poco después Hudson desaparecía como marca tras fusionarse con Nash para formar otra marca que aún recordamos: American Motors.
El Hudson Hornet en México
El Hudson Hornet de 1951 dejó una profunda huella en México gracias a su participación en la mítica Carrera Panamericana, una de las competiciones más peligrosas y prestigiosas del automovilismo mundial.
La Carrera Panamericana recorría México de frontera a frontera a través de desiertos, montañas y curvas extremas. El Hudson Hornet fue un protagonista clave por varias razones, una de ellas fue el debut de Marshall Teague en la también llamada "Great Mexican Road Race" de 1951. El mismo piloto estrella de NASCAR que popularizó el auto llevó el original "Fabulous Hudson Hornet" a competir en territorio mexicano. Sí, el "doc" Hudson corrió en México, en La Panamericana. El auto demostró una resistencia brutal ante las precarias carreteras de la época.
Debido a su increíble agilidad para tomar las cerradas curvas de las carreteras de montaña mexicanas, los mecánicos y aficionados locales bautizaron al auto con el sobrenombre de "El Gato Montés". Su chasis Step-Down le daba una estabilidad superior ante las complicadas pendientes del país.
Uno de los Hudson Hornet más recordados en la historia de la carrera en México fue el inscrito en la edición de 1953. Estaba completamente decorado como una patrulla de policía estadounidense, incluyendo sirenas y luces funcionales, lo que generó un enorme revuelo y simpatía entre el público mexicano a lo largo de la ruta.
Durante los años 50, México vivía la época de oro de los "autos americanos". El anuncio que ilustra esta entrada se distribuía en los mercados hispanoparlantes para promocionar el lujo y durabilidad del modelo. Aunque Hudson no tenía la gigantesca red de distribución de Ford o General Motors en el país, el Hornet se convirtió en un coche de culto muy cotizado entre la élite mexicana y los entusiastas de la velocidad gracias a su prestigio en los circuitos de carreras.
Actualmente, varios Hudson Hornet clásicos restaurados siguen participando en las ediciones modernas de exhibición de la Carrera Panamericana en México.