Muere delfín que explotaba el Gobierno de Alfonso Durazo en espectáculos
Muere Moana bajo custodia del Gobierno de Alfonso Durazo, su gobierno viola la ley que prohíbe los espectáculos con mamíferos marinos mientras continúa explotándolos.
Sólo de los encuentros y nados con delfines sacaron casi 1.5 millones de pesos en 2025.
Moana tenía aproximadamente ocho años, pasó toda su vida confinada en el Delfinario Sonora, administrado por la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable bajo responsabilidad del Gobierno de Alfonso Durazo.
Murió el 1 de octubre y todavía no ha explicado por qué.
No estaban simplemente cuidando animales que no podían regresar al mar, los seguían explotando comercialmente y utilizando para hacer actos de circo frente al público.
En 2025 el propio Gobierno de Sonora reportó 212 presentaciones con lobos marinos, 159 con delfines, 213 encuentros directos con delfines y 505 actividades de nado.
Los encuentros cuestan $1,000 y los nados entre $1,500 y $2,500. Sólo estas interacciones con delfines pudieron representar, a precios de lista, casi 1.5 millones de pesos.
De las entradas de los 77,838 visitantes que recibió el Delfinario ese año, souvenires y consumo dentro de las instalaciones podrían ser más de 20 millones de pesos.
Y cobraban por más, existen tarifas vigentes al 2026 para fotografías con delfines y lobos marinos, desde $250 hasta $2,500 por paquete, además de campamentos y terapias asistidas con delfines que podían costar hasta $16,000.
Incluso el manual del Delfinario establece que, al terminar las presentaciones con lobos marinos, se invitaba al público a tomarse fotografías con ellos, se explicaba el precio, se identifica a quienes pagaban pasar con el entrenador para realizar “la experiencia”.
Todo esto mientras ya estaba vigente una reforma federal que prohibió los espectáculos fijos o itinerantes con mamíferos marinos y restringió las actividades que pueden realizarse con ellos.
¿Van a decir que era “educativo” poner a un delfín a hacer actos de circo mientras alguien platicaba datos y “curiosidades” sobre los delfines?
¿O que era “terapéutico” meter personas a nadar con ellos, tocarlos y tomarse fotografías?
Si ésa era la justificación, que publiquen los programas, protocolos y autorizaciones que amparaban esas actividades.
Ponerle “educativo” a un acto de circo no hace desaparecer el acto de circo.
Ponerle “terapia” a una interacción comercial tampoco elimina que estaban cobrando por utilizar al animal.
La reforma también estableció la transición de los animales cautivos hacia corrales marinos, Alfonso Durazo tuvo más de un año desde su publicación para comenzar a resolver qué ocurriría con los delfines que estaban bajo responsabilidad de su propio gobierno.
Pero, Moana murió en una alberca de la que nunca salió.
¿Cuándo inspeccionó PROFEPA el Delfinario y qué encontró mientras continuaban las presentaciones, encuentros y nados?
Los dos delfines que quedan son Tana y Mauricio, los padres de Moana y unos lobos marinos que aún los usan para que aplaudan y den maromas.
¿La respuesta de Mariana Boy y PROFEPA va a ser que están demasiado mal para ser trasladados, pero lo suficientemente bien para que nadie sea responsable si mueren?
O están suficientemente bien cuidados para seguir haciendo actos de circo y generar dinero, pero condición es tan delicada que no pueden ser sacados de este lugar.
¿A poco van a decir que están “encariñados” con sus cuidadores?
Mientras que puedan seguir cobrando dinero, que importa la ley.