Todo comenzó durante unos análisis médicos rutinarios en París. La sangre de una mujer reaccionaba contra absolutamente todas las muestras compatibles.
Los especialistas intentaron encontrar un donante entre miles de perfiles sanguíneos. Sin embargo, ninguno logró coincidir con ella.
Ni siquiera sus propios hermanos compartían compatibilidad. Eso encendió las alarmas dentro del laboratorio francés encargado del caso.
Años después, investigadores analizaron completamente su ADN usando secuenciación genética avanzada. Allí descubrieron una mutación jamás registrada anteriormente.
La alteración afectaba un gen llamado PIGZ, relacionado con estructuras presentes en la superficie de los glóbulos rojos.
Esa diferencia creó un grupo sanguíneo completamente nuevo, bautizado oficialmente como “Gwada-negative”, en referencia a Guadalupe, su lugar natal.
Actualmente, esta mujer sigue siendo la única persona conocida en el planeta con este tipo de sangre extremadamente raro.
DOI: 10.64628/AB.q6gsng969