El seminario de San Isidro anuncia por Zoom una “Introducción a la Cábala. Un encuentro con textos Sagrados”, a cargo de una rabina, y antes ofreció una “Interpretación judía de los textos sagrados”. Que un católico conozca la exégesis judía no tiene nada de nuevo: san Jerónimo estudió hebreo con maestros judíos, Nicolás de Lira leía a Rashi y santo Tomás cita constantemente a Maimónides, y lo corrige cuando hace falta. La diferencia es que aprendían con cabeza católica. En el afiche no aparece ninguna.
Un curso de Cábala presentado como “textos sagrados”, sin un solo teólogo que marque dónde las Sefirot tensionan la simplicidad divina o el gilgul la resurrección de la carne, no es diálogo: es exposición. Y el árbol de la vida en colores de chakra parece de una tienda esotérica. Diálogo, sí. Pero con criterio.