Vivo de alquiler desde hace 14 años y me tengo que ver defendiendo la propiedad privada frente a una clase política que –en muchos casos– vive en chalés o tiene varios pisos. Sufro también lo abusivo de los alquileres, como tanta gente, y tengo que salir a recordar que ni una medida de las que proponen sirve para nada que no sea populismo inmediato; hasta necesitan que se les explique la ley de la oferta y la demanda, o las consecuencias terribles de sus medidas, con perjuicios brutales a futuro para los inquilinos, peor aún los vulnerables.
Eso no va de voluntarismo o de resarcimiento: va de si las cosas funcionan o no, de si solucionamos el problema o lo vamos agravando con parches intermedios, pero muy lesivos.