Sin rodeos, los fondos privados de pensiones son una estafa.
El engaño de los fondos privados de pensiones ha consistido en convencer durante decadas a sus afiliados que tendrían abultadas ganancias y rendimientos con sus aportes. Esa promesa no se tradujo necesariamente en mejores condiciones de jubilación, incluso por el contrario, pagos menores al esperado, especialmente para quienes cotizan sobre un salario mínimo o tienen una vida laboral marcada por la precariedad y la discontinuidad de sus aportes.
Justo por esta razón existe una alta congestión en la jurisdicción laboral. Solo para el año 2024 se habían presentado alrededor de 43.277 demandas solicitando la ineficacia del traslado, en su mayoría resueltas favorablemente, es decir, cotizan en fondos privados y se pensionan en el fondo público.
Con el decreto 1490 del 2026 se elimina el límite del 30% a las inversiones de los fondos de pensiones en el exterior que había sido ordenado previamente en el gobierno del cambio, y que obligaba a reducir progresivamente la inversión de los fondos de pensiones en activos del exterior para dirigir nuevas cotizaciones hacia inversiones nacionales.
El ahorro pensional ha ocupado un lugar central en el modelo financiero promovido por los gobiernos de orientación neoliberal, los mismos que dicen que “con mi ahorro no” hoy celebran esta noticia desinformando a su audiencia sobre los supuestos beneficios de esta decisión, sin aclarar de los riesgos o efectos. Hacen inversiones y especulan con el ahorro pensional de todos, concentrando las ganancias y supuesta rentabilidad en unos pocos, pero las perdidas si se socializan.