Mientras las familias de la Sierra Nevada, la Zona Bananera, Aracataca, Fundación y la Troncal del Caribe viven bajo el miedo, el Estado no puede limitar su presencia militar al casco urbano de Santa Marta.
¡Menos espectáculo militar y más presencia permanente, justicia social y defensa de los territorios!
El Batallón Córdoba debe estar en las zonas rurales, en la Troncal del Caribe y junto a las comunidades, protegiendo a campesinos, habitantes y comerciantes.
Su privilegiado predio frente al mar debe devolverse a la ciudadanía: reubicar la guarnición y convertir ese espacio en turismo público de calidad, empleo y bienestar colectivo es una obligación.
¡La Fuerza Pública debe proteger al pueblo! ¡La seguridad es un derecho, no un privilegio de unos pocos!