Andrés Manuel López Obrador fue y sigue siendo el único que decide, a nivel federal, quiénes serán las y los candidatos de Morena en la gigantesca elección del 2027 . Les explico porque.
Durante toda su vida política fue él quien palomeo las listas de candidatos y candidatos a cargos de elección federal, los de la Ciudad de México, se los dejaba a quien era el jefe de Gobierno en turno.
Hoy, de cara al 2027, ya movió a sus leales operadores que están en el Senado: Adán Augusto López con todo y su mala reputación y el silencioso y casi invisible, Alejandro Esquer. Ellos le llevarán nombres de leales a su proyecto, del cual sigue siendo el dueño, y ya con la vista buena del tabasqueño tendrán que conseguir los recursos económicos para ganar su cargo y darle a López Obrador el triunfo en el territorio.
Alfonso Durazo, el encargado de la arenga “es un honor estar con Obrador”, durante el Consejo Nacional de Morena, también será su operador político, de ahí su felicidad que ni siquiera trató de ocultar.
Otra de sus fichas en su tablero y que le es leal hasta morir, es Ariadna Montiel, quien jugará un papel fundamental en la elección intermedia con el manejo de los programas sociales y con la labor que harán los siervos de la nación, poniendo por delante ante los beneficiarios el nombre de Andrés Manuel López Obrador y no el de Claudia Sheinbaum.
En cuanto a la CDMX, el dueño de la marca morena y de la base electoral que tienen, dejó las candidaturas de alcaldías y diputados locales a Clara Brugada, a quien le sigue teniendo plena confianza.
Muy poco margen tendrá Sheinbaum en la elección 2027 porque su creador ya no la mira con los mismos ojos y no le garantiza que el país siga pintado de guinda, sobre todo con el fracaso que tuvo con la Reforma Electoral que fue hecha, no por ella, ni por su gente, sino por los obradoristas rudos que le rinden cuentas al tabasqueño.