No cuenten conmigo para aumentar impuestos a la clase media que los priva de su autonomía económica y, por tanto, de su libertad.
Celebro los beneficios a la inversión que trae la Ley de Rescate Fiscal, así como la reducción del 20% en el gasto de nómina, 50% en contratistas, la reducción progresiva a la renta corporativa del 35% al 31% y el recorte de eventos, pauta oficial y gastos no esenciales.
Sin embargo, esta Ley:
1. Aumenta el pago de seguridad social de los empleados del 4% al 8% progresivamente.
1. Disminuye de $41 a $32 millones las rentas laborales exentas.
2. Aumenta la base gravable de renta y pone a pagar 9% a las personas que ganan entre $3 y $4.7 millones mensuales, las cuales hoy no tienen esa obligación.
3. Disminuye el umbral de rentas exentas para determinar la renta líquida gravable de $70 a $61 millones anuales.
4. La retención en la fuente aplicará desde $3.4 millones mensuales.
5. Tarifa plena del IVA (19%) para frutas, insumos agrícolas, café, azúcar, medicina prepagada, chocolate, aceite, pastas, computadores, tabletas, bicicletas eléctricas y celulares de bajo valor.
6. Elimina los beneficios de los dependientes en la declaración de renta.
7. Aumenta el IVA a los licores del 5% al 19%. Esto afectará gravemente los ingresos de los Departamentos y desincentivará la inversión en este sector.
La clase media siempre termina pagando los platos rotos del derroche del Estado. Las familias no aguantan un impuesto más y esta Ley les mete la mano en el bolsillo de forma descarada. Votaré en contra de cualquier medida que aumente su carga.