Este es Jesús Alonso Cristóbal, fiscal jefe de la Audiencia Nacional.
Su nombre ha saltado a la palestra por maniobrar a favor de Pedro Sánchez y del régimen de Marruecos en las causas que investiga la Audiencia Nacional.
Dolores Delgado lo renovó durante cinco años y Marlaska lo ha premiado por partida doble: primero con la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo y después con la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil.
Su historial explica muchas cosas.
Fue quien impuso que había prescrito la posible responsabilidad de varios antiguos jefes de ETA por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, desautorizando al fiscal que quería continuar investigándolos.
Pero lo más escandaloso afecta a Marruecos.
Según ABC, un emisario de Mehdi Hijaouy, antiguo número dos de la inteligencia exterior marroquí, ofreció a Alonso pruebas para explicar cómo se ejecutó el espionaje con Pegasus, quién lo ordenó y qué contenían los 2,6 gigas robados del teléfono de Pedro Sánchez.
Hijaouy pedía protección frente a su extradición a Marruecos.
La respuesta atribuida a Jesús Alonso fue demoledora: aquello «no interesa» porque suponía «un problema para Marruecos».
La Fiscalía tardó 21 días en contestar y se limitó a mandar al emisario al juzgado. Alonso afirma ahora que ni siquiera recuerda aquella reunión.
Tenía delante a un antiguo jefe de los servicios secretos dispuesto a revelar uno de los mayores secretos de Mohamed VI.
Y decidió mirar hacia otro lado.
Ahora el mismo fiscal ha relevado a José Perals de la investigación sobre la entrada masiva en Ceuta justo después de que este comunicara su intención de abordar los hechos como una cuestión de seguridad nacional.
Alonso tomó personalmente el control, pidió el secreto parcial de las actuaciones y dejó en segundo plano los posibles delitos contra la seguridad, la paz y la independencia de España para centrar inicialmente la causa en inmigración irregular, organización criminal y delitos imprudentes.
Primero enterró la posibilidad de conocer quién espió al presidente del Gobierno.
Después apartó al fiscal que quería investigar el ataque contra nuestra seguridad nacional.
Y ahora controla bajo secreto la causa que puede revelar la responsabilidad de Marruecos y la inacción de Marlaska.
Siempre que una investigación amenaza con incomodar al Gobierno o al régimen de Mohamed VI aparece el mismo nombre.
Jesús Alonso.
El fiscal que nunca encuentra motivos para investigar demasiado.