La lucha no es entre izquierda y derecha.
La lucha no es entre socialismo y liberalismo.
La lucha no es entre comunismo y capitalismo.
La lucha no es entre progresismo y conservadurismo.
La lucha no es entre modernismo y tradicionalismo.
La lucha no es entre ningún otro ismo moderno o posmoderno.
La lucha siempre ha sido entre "la simiente de la Serpiente" y "la simiente de la Mujer" (Génesis 3:15).
"Dos pueblos, divididos desde las entrañas, en conflicto eterno" (Génesis 25:23).
¿Quién es la simiente de la Serpiente? Jesús bien los identificó: "vosotros sois hijos de vuestro padre el diablo" (Juan 8:44) y, "¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?" (Mateo 23:33).
¿Quién es la simiente de la Mujer? También Jesús nos lo dijo: "Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo" (Juan 19:26) y, "Entonces el dragón (la Serpiente antigua, el diablo) se enfureció contra la Mujer, y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús" (Apocalipsis 12:17).
¿Cuál es el punto?
La batalla de los siglos, desde el principio hasta el final de los tiempos, se libra entre la Sinagoga de Satanás, descendencia serpentina, y la Iglesia universal, la verdadera descendencia de Abraham.
En suma: la contienda sobre la que dependen todas las demás luchas es entre el judaísmo frente al Cristianismo.
Si no entiendes esto, nada cobrará sentido y te sumarás a causas falsas que, en última instancia, no hacen más que avanzar los intereses de las serpientes astutas y su estrategia de «divide y vencerás» mediante sus intrigas y mentiras.
Vídeo: sobre el «poder judío», del rev. Richard Williamson (1940-2025). Requiescat in pace.