Ahora vuelven con «paz, casa y trabajo» y a desempolvar frases de Lenin.
Pero ya gobernasteis. Pablo Iglesias fue Ministro y vicepresidente del Gobierno y tú Ministra. Mientras hablábais de identidades no binarias y convertíais la política en una batalla cultural permanente, millones de trabajadores seguían haciendo cuentas para llegar a final de mes. Y desde el Gobierno que integrabais siguieron autorizándose exportaciones de material de defensa a Israel.
Eso no es una izquierda revolucionaria. Es una izquierda perfectamente integrada en el sistema, que utiliza símbolos y lenguaje obrero mientras administra lo existente.
La clase trabajadora no necesita que le expliquen cómo debe hablar, qué identidad debe adoptar o qué palabras son suficientemente progresistas. Necesita salarios con los que vivir, vivienda accesible, servicios públicos fuertes y poder real frente a quienes poseen la riqueza.
Podéis citar a Lenin todo lo que queráis. Lenin no quería gestionar mejor el capitalismo desde un ministerio. Quería que los trabajadores conquistaran el poder.
La izquierda que sustituye la lucha de clases por marketing, cargos y guerras culturales no es la alternativa al sistema. Es una de las mejores garantías de que nada fundamental cambie.
Y esa izquierda hay que barrerla políticamente para que vuelva a existir una izquierda de clase.
El sistema no funciona y tiene que cambiar para que la gente tenga lo que necesita para vivir. La política tiene que volver a lo básico: paz, casa, trabajo. Por eso me voy a presentar a las elecciones generales y quiero ser candidata con primarias abiertas a todo el mundo.