Cada año las movilizaciones se ven un poquito más como las de EEUU, con mucho cartelito ingenioso, mucha perfo y poca lucha. Eso también es el avance del pentecostalismo mental. Si los legisladores no están sudando frío en el recinto no sirve.
Las movilizaciones en Argentina tienen que recuperar su componente transformador y disruptivo. No vamos a lograr que se aplique el presupuesto universitario con desfiles que solo sirven para reafirmar nuestra identidad. El 15/10 tiene que ser una jornada de combate.