Nos quieren calladas.
“Contigo imposible que se pare algo, una prostituta de la 18 en gye, tiene menos ETS”.
Así agrede Sergio Peña, asambleísta de la bancada oficialista, a la periodista
@cubalondra. Llegó al cargo por el voto ciudadano para legislar y fiscalizar, pero utiliza su voz pública para humillar sexualmente a una mujer.
Es nauseabundo.
“La 18” es una zona de tolerancia de Guayaquil y ETS significa enfermedades de transmisión sexual. Peña recurre a las trabajadoras sexuales y a una afirmación falsa sobre la salud de Alondra para denigrarla. Desprecia a unas mujeres para degradar a otra.
Ninguna persona pierde su dignidad por su oficio, condición médica o sus opiniones.
Las periodistas conocemos este mecanismo. Cuestionamos al poder y nos atacan el cuerpo, la sexualidad y la familia. Funcionarios, políticos y granjas de trolls multiplican el ataque para desgastarnos y silenciarnos.
La Fundación Periodistas Sin Cadenas documentó 52 agresiones contra mujeres periodistas entre enero y septiembre de 2026; trece solo en septiembre.
Elena Rodríguez, Angelly Anabel, Blanca Moncada, Gisella Bayona, Andrea Orbe, Carmen Luisa Samaniego, Lyna Rodríguez, Mariella Cevallos, Elizabeth Cuesta, Carolina Mella, Luna Piedra, Ruth del Salto y Valeria Rosales han enfrentado distintas formas de agresión y hostigamiento este año. Estos nombres no agotan la lista.
No podemos normalizar esta violencia ni justificarla según quién sea la mujer atacada. Un legislador que agrede desprecia los derechos que debería defender.
Alondra, mi solidaridad contigo y con todas las colegas agredidas, incluidas aquellas cuyos nombres no aparecen aquí o que temen denunciar. También he sufrido estas agresiones y conozco el daño que causan.
📌 Ejercer el periodismo no puede implicar soportar maltrato de ningún tipo.