Lo que pasó en Venezuela el 3 de enero fue el golpe más terrible dado a las reglas internacionales de la democracia en América Latina en el siglo XXI. El matón que decapitó a la dirigencia iraní y bombardeó a la población civil en Irán prometió hacer lo mismo en Venezuela y llevar al país a una guerra civil. La dirigencia chavista fue inteligente y no cayó en esa provocación. Tenían en la cabeza la destrucción de Irak, de Libia o de Siria que protagonizó EEUU, y la imposibilidad cierta de reconstruir nada desde las cenizas. Una parte importante de la izquierda mundial, que había compartido el discurso antiimperialista venezolano, se sintió defraudada. Lógico. Un doble terremoto terminó de hundir a un país que lleva una década estrangulado por sanciones y bloqueos.
@delcyrodriguezv, que acompañó a
@NicolasMaduro en todos estos años, junto con Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y el resto de la dirección, han tomado una decisión: cambiar el rumbo del país con el eje de la recuperación económica. Y eso, en su apuesta, sea táctica o estratégica, significa estrechar la relación con EEUU. Que está dirigido por Donald Trump, que secuestró a Nicolás Maduro y Cilia Flores, asesinó a cientos de personas en Venezuela con bombardeos o con misiles sobre lanchas (incluyendo los valientes, en su mayoría cubanos, que dieron su vida defendiendo al comandante en jefe), y que busca hundir a todos los gobiernos de izquierda de la región. Es normal que los que quieren que gane Lula, los que están con Claudia Sheinbaum, los que están con Petro y Cepeda, con Correa, con Evo, con Cuba, con Zelaya, con Kicillof, sientan como una puñalada esas fotos sonrientes de Delcy Rodríguez con Trump. Sea táctica o sea estrategia. Porque Trump nos tiene en el punto de mira.
Por tanto, claro que no es fácil de entender desde posiciones de izquierda lo que hemos visto en Naciones Unidas. Desde el gobierno de Venezuela se dice: es táctica para sobrevivir y continuar la senda que abrió Chávez. Porque si no recuperamos la economía, se pierde todo. Puede ser verdad que todo sea táctica, un paso atrás para dar dos pasos adelante. A día de hoy, no soy quién para no creerles.
Pero sí estoy convencido de que esa táctica implica un nuevo rumbo que implica, de facto, una nueva república. Una VI República, lejos, al menos hoy, de lo que fue el chavismo. Los cambios en las leyes energéticas, los acuerdos petroleros, gasísticos y minerales con capitales norteamericanos y europeos, la falta de soberanía para decidir los socios comerciales, el cambio radical en las alianzas internacionales, el cambio en el discurso y la simbología, los cambios judiciales y electorales, la entrega a jurados internacionales de la solución de controversias, la falta de soberanía en la Inteligencia Artificial, las ventajas a la inversión extranjera y su posición preeminente en ámbitos estratégicos, la amnistía, el reconocimiento de la extinta Asamblea de 2005, la reanudación de relaciones con Israel...son todos elementos que nos permiten hablar de una nueva Constitución real encima de la Constitución formal chavista de 1999. Constitución dinamitada desde el día de la intervención militar norteamericana, el secuestro de Maduro y la prolongación de una presidencia interina de Rodríguez sobre el vacío institucional que significa la ausencia forzada del presidente legítimo.
¿Tiene derecho Venezuela a hacer lo que esta haciendo? Hay gente desde fuera que usa palabras muy gruesas pretendiendo dictar comportamientos desde fuera. Entiendo la rabia, pero no ayuda gran cosa. Creo que eso lo tienen que decidir los venezolanos en unas elecciones libres, algo que es imposible con las sanciones, la bota de EEUU en el cuello del gobierno y la amenaza militar constante de la potencia nuclear estadounidense. Entiendo la decepción -y en muchos ámbitos la comparto- pero nadie sino los venezolanos y venezolanas deben decidir hacia dónde quieren ir. Y eso es válido aunque se sienta la orfandad en la pelea ideológica en donde Venezuela destacó por su apuesta por el socialismo y por el antiimperialismo, dos ámbitos que hoy no solamente han desaparecido del discurso sino que parecen desterrados, especialmente por la sintonía que se representa con Donald Trump.
Claro que la izquierda, la de dentro y la de fuera, tiene que debatir sobre Venezuela. Porque Venezuela ha formado parte del imaginario de la izquierda desde la victoria de Hugo Chávez. Yo pediría que sin propagandistas, que tanto daño hicieron ayer a la revolución bolivariana y que hoy siguen haciendo daño. Y que podamos ponernos de acuerdo en lo evidente. La verdad es revolucionaria y los propagandistas hablan al son que le tocan los que les financian o de sus necesidades falsificadas de pureza o autojustificación. Y que no venga tampoco nadie a decir que las opiniones de fuera no valen cuando durante años se han alentado.
La derecha que traicionó a su propio país -simbolizada por María Corina Machado, que le regaló el Nobel a Trump al tiempo que le pedía asfixiar y bombardear a Venezuela- va a intentar aprovechar el debate para dividirnos. Normal que quieran hacerlo. Porque, además, es verdad que el nuevo rumbo de Venezuela va a dividirnos, porque se aleja mucho de lo que hemos vivido y ayudado a construir estos años. Pero no aceptemos las trampas. Querrán poner en nuestra boca palabras que no compartimos y usar nuestras decepciones para reforzar sus argumentos: se equivocan, pero es normal que lo hagan, porque llevan décadas mintiendo.
Me gustaría que Venezuela estuviera del lado de mis anhelos revolucionarios y que siguiera ese rumbo que tanta falta hace acompañando a la izquierda latinoamericana y mundial. Pero creo que han reubicado sus urgencias. Quiero que ese país viva bien y en paz, que su pueblo prospere y se solventen sus problemas estructurales, propios de un país petrolero con cultura rentista. Y entiendo que se apueste por la recuperación económica, porque no es posible dirigir un país estrangulado por sanciones y bloqueos.
Duele ver la representación de esa absoluta sintonía con Trump. Cómo no. Creo, además, que eso le cierra a la izquierda que representa el
@PartidoPSUV cualquier posibilidad electoral en el futuro inmediato y crea enormes dificultades para reconstruirse de cara a las siguientes elecciones. Pero es la decisión del pueblo venezolano que, sin duda, también está mirándose en el espejo desde el terrible 3 de enero y su devastador, al igual que con los terremotos, baño de realidad.
Dejo aquí la entrevista que me hicieron en
@teleSURtv, a la que considero mi casa y que expresa inigualablemente la integridad del Sur, y que nadie puede utilizar para pretender barrer para la casa reaccionaria de los que, si se hicieran con el poder en Venezuela, la regresarían a los lugares más tenebrosos del siglo pasado. Creo en el debate y agradezco, siempre, la oportunidad que me brinda. La antesala de toda revolución, decía Jesús Ibáñez, es una gran conversación.
youtube.com/watch?v=SoH3G3jR…