Este tweet refleja el verdadero espíritu de la izquierda progre.
Refleja racismo primario, racismo de ese que no permite al "negro" posicionarse en otra idea que no sea la que el "blanco" le dice que debe tener.
Este blanco progre le dice al negro que "lo han traído porque se folló a una misionera" y, por tanto, no tiene más derecho que el de seguir sintiéndose inferior al blanco, por eso tiene que alinearse con la ideología de izquierdas, esa que le va a proteger y a cuidar, porque, el negro, es inferior y necesita protección.
@bertrandmyd se gana la vida con su trabajo independiente y su creatividad, pero para la izquierda eso no puede ser, para la izquierda, Bertrand tiene que seguir siendo el "negro de la selva" que tiene un trabajo precario y que está explotado y humillado por el blanco. Como Bertrand hay miles de negros, pero esos negros no les sirven, necesitan al negro lumpen, como necesitan al sudamericano lumpen o al asiático lumpen, al que, como ellos dicen, cuide a sus abuelos o limpien la casa.
Para ellos, el negro que es igual al blanco no existe, no puede existir, porque si existe, el relato progre y racista primario que solo entiende al negro como sujeto tutelable, se cae.
Y este tweet proyecta eso y más. Proyecta racismo, proyecta clasismo; proyecta el espíritu de patrón de plantación de algodón en Georgia en el período antebellum a la Secesión.
—Tú, negro desagradecido. Aquí, el patrón que te cuida, da de comer y enseña a leer, soy yo.
Y esa es la izquierda:
—Tú, negro. ¿Cómo se te ocurre tener opinión? Yo opino por ti.
Así huele este tweet como huelen la mayoría de esta izquierda de sobaco morado, rasta, uña negra y pancarta.
Huele... huele... Huele a racismo primario y xenofobia de la peor, de la disfrazada. Huele a paternalismo rancio creído de superioridad moral.
No se dan cuenta de lo que son, pero lo son.
Nunca dejarán que un "negro" llegue a ser como un "blanco" porque, entonces, su papel de salvadores del mundo, de luchadores contra la injusticia, deja de tener sentido y, con ello, sus miserables vidas solo sostenidas por una superioridad moral de castillo de naipes.
Vivías en África.
Eras pobre.
Te follaste a una misionera.
Te trajeron a Europa.
Te convertiste en un inmigrante africano en Europa.
Eres de color.
Te afiliaste a un partido fascista y racista que detesta a los inmigrantes de color africanos en Europa.
Vives de tus redes sociales monetizadas y lo que te paga el partido fascista que odia a los inmigrantes de color africanos en Europa, para provocar situaciones de tensión y crispación, a menudo, acompañadas de acoso personal.
Y ahora, vas a una chica que ha estudiado una carrera, y cuya camiseta vale más que todos tus estudios juntos, a reírte e infravalorar su titulación, tú?
Eres muchas cosas (añadidas a todas las que he nombrado arriba), pero sobretodo eres un miserable.
Terriblemente miserable.