El triunfo de Claudia Sheinbaum no es gratuito. Aparte del buen gobierno que ha hecho AMLO, la izquierda en México supo construir un partido fuerte. Morena tiene organización territorial, forma sus cuadros.
Por eso, distinto al Pacto, Morena ganó la mitad de los 500 escaños en Cámara y casi la mitad de las 128 curules de Senado.
Sumando al PT, alcanzan mayorías calificadas. Además tienen 25 de las 32 gobernaciones y el 57% de las alcaldías. El PRI, dominador de la política tradicional mexicana por 70 años, ha sido derrotado y desmantelado por este tsunami llamado Morena. Hoy el PRI solo tiene 2 gobernadores.
El panorama de la izquierda en Colombia es diferente. Por eso no podemos ni compararnos con México. Aquí solo tenemos el buen gobierno de Gustavo Petro. De lo demás nada. Bancada débil y una organización de base insípida, que en época electoral es desplazada por oportunistas y mercaderes de la política.
Hay tiempo para reorganizarnos pero el Pacto se consume en proyectos personales y electoreros donde los principios y la coherencia brillan por su ausencia.
Los líderes visibles trabajamos en el gobierno, no hay escuelas de formación política, la burocracia sigue mayormente en manos de la oposición y la derecha y a las bases poca atención se les presta.
Urge replantear la situación porque el buen gobierno de Petro no basta. Ya vimos que sin 55/86 no hay reformas y sin organización política no hay contundencia electoral.
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