Es indignante lo que tienen que padecer quienes asisten a las auditorias de pensiones no contributivas por invalidez. Largas filas al sol, sin sillas, ni agua les acercan las autoridades. Todo para poder seguir cobrando 200.000 pesos como máximo.
Esto no es improvisación, sino un plan siniestro del gobierno nacional que apunta a dar de baja 300.000 pensiones, provocando que la gente no soporte estas caóticas esperas en lugares desbordados.