No, no busco lastimarte. Solo trato de poner la verdad por encima de las exigencias absurdas de la ideología de género.
Tu derecho a autopercibirte como quieras no puede ser excusa para imponerle a los demás la obligación de percibirte del mismo modo, ni mucho menos para exigirles que renuncien a los datos de la realidad bajo amenaza de ser señalados como intolerantes o, peor aún, perseguidos por el Estado.
Son de manual estos libertarios. Ahora el carancho de Agustín Laje se prende de la polémica para correr el eje y distraer de los datos de la realidad. Cuando los números del Gobierno incomodan, siempre necesitan un enemigo.
Y conmigo pierden el tiempo: si piensan que me ofenden tratándome de varón, se equivocan. A esta altura de mi vida, ¿de verdad creen que eso puede lastimarme?
Busquen otra cosa. Yo voy a seguir hablando de lo que importa y cuestionando lo que callan.