De la IA de videos de gatitos bailando a una carrera armamentística militar
No soy de dar demasiado este tipo de opiniones y sé que probablemente sea un tema repetitivo, pero me gustaría compartir otro punto de vista sobre la inteligencia artificial y la discusión acerca de si estamos, o no, frente a una burbuja especulativa.
Y mi argumento no parte precisamente de ChatGPT, de los generadores de imágenes o de los videos de gatitos creados con IA.
Empecemos por lo más evidente: la adopción de la IA a nivel consumidor.
Creo que para la mayoría de nosotros resulta bastante claro que cada vez utilizamos más estas herramientas en nuestra vida cotidiana. Basta mirar a nuestro alrededor para darse cuenta de que es un fenómeno difícil de ignorar.
Desde ese punto de vista entiendo perfectamente el argumento de quienes hablan de una posible burbuja.
Podrían pensar que en algún momento el mercado se saturará, que aparecerán demasiados modelos haciendo prácticamente lo mismo o que llegará un punto en el que el crecimiento de usuarios comenzará a desacelerarse.
Es un argumento razonable.
Aun así, incluso limitándome exclusivamente al mercado de consumo, personalmente creo que todavía pueden quedar varios años de expansión. Quizás entre 4 y 8 años antes de acercarnos a una verdadera saturación, dependiendo fundamentalmente de dos cosas: el costo para el usuario y las nuevas aplicaciones que seamos capaces de construir sobre estos modelos.
Pero hay otra parte de la historia que me parece mucho más importante.
La IA como tecnología estratégica
Para entenderla podemos mirar hacia atrás.
Durante la Segunda Guerra Mundial, empresas estadounidenses como Boeing o Lockheed participaron en un enorme proceso de desarrollo tecnológico ligado a las necesidades militares de Estados Unidos.
En aquellos años, mejorar un avión, un radar, un sistema de comunicaciones o cualquier otra tecnología podía representar una ventaja decisiva en el campo de batalla.
Y, naturalmente, esa carrera tecnológica no terminó simplemente cuando terminó una guerra.
Continuó después.
Porque una vez que una tecnología se convierte en una ventaja estratégica, los Estados difícilmente pueden permitirse dejar de desarrollarla.
Y creo que con la inteligencia artificial estamos entrando exactamente en ese terreno.
El campo de batalla moderno está cambiando.
Hoy hablamos de drones autónomos y semiautónomos, coordinación de enjambres, reconocimiento de imágenes, detección de amenazas, ciberdefensa, guerra electrónica, análisis de enormes cantidades de información, inteligencia militar, logística y propaganda generada o amplificada mediante IA.
Incluso ya tuvimos una muestra bastante inquietante de los riesgos de esta transformación.
En la primavera de 2026, un informe de inteligencia estadounidense elaborado con ayuda de inteligencia artificial señaló erróneamente que un barco chino transportaba componentes vinculados a un programa de armas nucleares.
La información era falsa.
Pero antes de descubrirlo, Estados Unidos llegó a preparar una operación para interceptar el buque y había aviones militares en el aire.
Según una de las fuentes que posteriormente describió el episodio:
“Casi inició una guerra”.
Ese caso es interesante no solamente por el error de la IA.
Es interesante porque demuestra hasta qué punto estas herramientas ya están entrando en procesos que pueden terminar influyendo en decisiones militares reales.
Y aquí es donde, para mí, cambia completamente la discusión sobre si la inteligencia artificial es simplemente otra burbuja tecnológica.
Esto ya es una carrera entre Estados
Estados Unidos no puede simplemente decidir dentro de cinco años:
“Bueno, parece que gastamos demasiado dinero en IA. Dejemos de invertir”.
Porque si China continúa desarrollándola, Estados Unidos tendrá que continuar.
Y si Estados Unidos continúa, China tendrá que continuar.
Después vendrán Europa, Rusia, India y cualquier otra potencia que quiera mantener cierto grado de relevancia tecnológica y militar.
Es la misma lógica que hemos visto repetirse muchas veces a lo largo de la historia.
No necesariamente porque todos quieran utilizar esa tecnología en una guerra, sino porque ningún Estado quiere descubrir que su adversario posee una ventaja tecnológica que él no tiene.
Ahí aparece una especie de nueva carrera armamentística.
No exclusivamente por construir el mejor misil o el mejor avión.
También por construir el mejor modelo de inteligencia, el mejor sistema de reconocimiento, el mejor sistema autónomo, la mejor infraestructura de cómputo y la capacidad de procesar más información que el adversario.
Y eso tiene una consecuencia económica enorme.
Porque detrás de la IA no solamente están las empresas que crean modelos.
Están los semiconductores.
Los centros de datos.
La generación eléctrica.
Las redes eléctricas.
La memoria.
El almacenamiento.
Las comunicaciones.
La refrigeración.
La fabricación avanzada.
Y probablemente muchas industrias que todavía ni siquiera asociamos directamente con inteligencia artificial.
Por eso, cuando pienso en la posibilidad de una “burbuja de IA”, separo dos cosas.
¿Puede haber empresas sobrevaloradas?
Por supuesto.
¿Puede haber una corrección brutal en bolsa?
También.
¿Puede desaparecer una parte importante de las startups actuales?
Sin ninguna duda.
Pero eso es muy diferente a decir que la inteligencia artificial, como industria y como infraestructura estratégica, sea una moda pasajera.
Mi impresión es exactamente la contraria.
Todavía estamos observando una industria que recién comienza a despegar.
Hoy nos divertimos viendo videos de gatitos bailando creados con inteligencia artificial.
Pero detrás de esos mismos modelos se está desarrollando algo bastante más importante:
una de las próximas grandes carreras tecnológicas entre Estados.
Y mientras tener mejores sistemas de inteligencia artificial pueda representar una ventaja económica, tecnológica o militar frente a otro país, difícilmente veremos a las grandes potencias dejar de invertir.
Por eso creo que la verdadera pregunta no es:
“¿Existe una burbuja en la IA?”
Quizás la pregunta correcta sea:
“¿Qué parte de la IA está sobrevalorada y qué parte se está convirtiendo en infraestructura estratégica para las próximas décadas?”
tototo