Venezuela ocupa el ÚLTIMO lugar del mundo en libertad económica. El puesto 165 de 165 países evaluados, con apenas 2,94 puntos sobre 10, según el Índice de Libertad Económica 2026 del Fraser Institute.
Por segundo año consecutivo estamos en el fondo de la clasificación, incluso por debajo de Zimbabue, Sudán, Libia, Myanmar e Irán.
Venezuela obtiene 0/10 en estabilidad monetaria, 2,4/10 en sistema legal y derechos de propiedad y 2,66/10 en regulación económica. Es decir, estamos entre los peores países del mundo para ahorrar, invertir, producir y desarrollar una actividad económica con garantías jurídicas.
Desde luego, la explicación de esto es política: la barbarie chavista.
Por eso hay que tener cuidado cuando se habla de recuperación económica en Venezuela. Que aumente la producción petrolera, lleguen algunas inversiones o se anuncien grandes acuerdos comerciales no significa que los venezolanos hayan recuperado su libertad económica... de hecho, eso NO va a pasar con la tiranía allí, ocupando de facto el poder.
Podemos tener más petróleo y seguir teniendo una economía sometida al poder político. Podemos tener nuevos inversionistas y seguir sin competencia real. Podemos registrar crecimiento económico mientras millones de venezolanos continúan sin garantías para trabajar, ahorrar o construir un patrimonio.
El capitalismo de amigos puede convivir perfectamente con una dictadura. La libertad económica, entendida como un derecho de todos y no como un privilegio concedido por el poder, necesita instituciones que la protejan.
Venezuela necesita recuperar su economía, pero para hacerlo de manera sostenida también necesita recuperar su democracia, su Estado de derecho y sus instituciones.