No sale gratis parasitar las instituciones y llenarlas de personas incapaces de gestionarlas. No sale gratis el robo sistemático de fondos públicos para comprar el relato de la realidad, sobre todo cuando la realidad se empeña en llevarle la contraria a la propaganda. No sale gratis mantener la continua farsa de que el enemigo está siempre por llegar, olvidando convenientemente que habita en los ángulos muertos que genera la corrupción clientelar y la ceguera ideológica. Tarde o temprano, las consecuencias siempre llegan. Al final del camino, las facturas se pagan y las pagamos siempre los mismos, los ciudadanos, primero a cambio de nuestro bienestar y luego al precio de nuestra vida.