Hitler SI ERA SOCIALISTA y aca explico por qué.
Uno de los argumentos más repetidos para negar cualquier relación entre Hitler y el socialismo consiste en señalar que el régimen nazi persiguió, encarceló y asesinó a comunistas, socialdemócratas y otros socialistas. Pero ese razonamiento contiene un problema lógico, perseguir a una corriente socialista rival no demuestra que quien la persigue sea contrario a toda forma de socialismo. Dos movimientos pueden disputar violentamente el significado de una misma palabra y, precisamente por eso, enfrentarse entre sí. El hecho de que Hitler combatiera al marxismo no demuestra, por sí solo, que rechazara cualquier concepción del socialismo; demuestra que rechazaba el socialismo marxista y pretendía sustituirlo por su propia concepción nacionalista y racial del socialismo.
Esto aparece explícitamente en el propio programa de la NSDAP de 1920, presentado por Hitler. El programa exigía, la nacionalización de empresas y trusts, participación de los trabajadores en las ganancias de las grandes empresas, una expansión de las pensiones, la municipalización de los grandes almacenes, una reforma agraria, la expropiación de tierras para fines de utilidad pública y la subordinación de la actividad económica al interés colectivo. El punto 10 establecía que la actividad individual no debía entrar en conflicto con los intereses de la comunidad, sino desarrollarse “en beneficio de todos”; el punto 11 atacaba el ingreso no obtenido mediante trabajo y el punto 25 reclamaba un poder estatal central fuerte.
Más importante todavía es que Hitler no ocultaba el uso que hacía del concepto de socialismo. En una entrevista de 1934 explicó que el nacionalsocialismo tomaba de la tradición burguesa la determinación nacional de la idea de un “socialismo vital y creativo”. Definió la Volksgemeinschaft como una comunidad de todo el trabajo productivo y como una superación del individualismo burgués. Es decir, Hitler no decía simplemente “socialismo es una palabra que no significa nada”; afirmaba que el nacionalsocialismo constituía una forma distinta de socialismo y que debía superar tanto al liberalismo burgués como al marxismo.
Existe además un testimonio particularmente explícito de su disputa con Otto Strasser sobre el significado del socialismo. Strasser lo acusó de abandonar la revolución social y de colaborar con la derecha burguesa. La respuesta atribuida a Hitler fue: “I am a Socialist, and a very different kind of Socialist”, para inmediatamente distinguir su posición del marxismo. La conversación muestra justamente el problema que suele perderse en el debate actual: Hitler no respondía “yo no soy socialista”; respondía, por el contrario, “soy socialista, pero mi socialismo es diferente”. Al mismo tiempo, su concepción estaba ligada a una jerarquía racial y a la subordinación del individuo al colectivo nacional, por lo que no debe confundirse con el socialismo marxista o igualitario.
La misma lógica aparece en Mein Kampf. Allí Hitler rechaza que el Estado deba ser entendido simplemente como una organización destinada a satisfacer necesidades económicas individuales y sostiene que la economía es solamente uno de los instrumentos al servicio de los objetivos superiores de la comunidad. Su concepción política coloca por encima del interés económico individual la preservación y el fortalecimiento de la comunidad nacional. Esto es relevante porque muestra que el eje de su pensamiento económico no era la defensa liberal de la propiedad y del individuo como fines superiores, sino la subordinación de la actividad económica a objetivos políticos, nacionales y colectivos.
Por eso, decir simplemente “Hitler no podía ser socialista porque mató socialistas” no resuelve la cuestión histórica. Hitler también persiguió a sectores que compartían con él determinadas palabras, símbolos o preocupaciones sociales, porque rechazaba su interpretación marxista, internacionalista o revolucionaria.
Milei afirmó en Francia que Hitler era “socialista” porque su partido decía “nacional socialista”. Su argumento se cae con un dato básico de historia y las redes lo destrozaron. Leé por qué no resiste.
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