En una época dominada por la tecnología, en la que la eficiencia y el beneficio a menudo son la prioridad, es muy importante que sigamos cultivando un espíritu de contemplación y dediquemos tiempo y espacio a la belleza. Esta actitud será de gran ayuda, especialmente para los jóvenes, para descubrir la capacidad del arte de elevar y revelar las profundidades del espíritu humano y nuestra apertura a lo divino. La contemplación ofrece una extraordinaria oportunidad para encontrar al Dios que es Belleza.