Usar a tu padre no es miserable. Miserable es que tu padre se fundiera 178.400 euros de Caja Madrid en Loewe, Hermes, Purificación García, restaurantes y esquí con una tarjeta black, saliera condenado por apropiación indebida y tú sigas dando lecciones de moral y vivienda pública.
Tú compraste un piso protegido con pasta familiar (incluido el de un consejero de Caja Madrid), lo revendiste enseguida con plusvalía y ahora te ofendes cuando te recuerdan que no eres precisamente un obrero sin techo.
Llamas “fascista miserable” al que te para los pies y luego lloras porque te contestan. Eso no es impotencia de la derecha: es que te han pillado el cuento.
Y lo de “vivir sin trabajar” se lo dices a un tío que se ganó la vida 36 años en Coca-Cola, no a un profesional de la tertulia hijo de consejero.
La resaca de los lunes la tienes tú cada vez que alguien saca los papeles.
Que Marcos de Quinto use a mi padre para atacarme hoy: revela lo miserable que es, demuestra su impotencia y refuerza la idea de que la derecha, siempre que está a la defensiva, ataca y destruye personalmente.
Y luego también está lo de la resaca los lunes y vivir sin trabajar.