Yo entiendo a
@elisabeni aunque no la reconozco (creo que nos conocimos en la tele en 2012-2013 y precisamente en el mismo bando al denunciar los desahucios).
No creo que el problema sea si el desahucio de Maricarmen es legal o no (aunque ha habido margen para la interpretación en el proceso). El asunto de fondo, que va más allá de Maricarmen, es si la vivienda es un bien para vivir o es concebida como activo financiero. Por eso tiene razón
@anairissimon en que previamente está la moralidad: porque las leyes se imaginan, diseñan y aprueban a partir de principios y valores. La ley hoy da mayoritariamente prioridad a la vivienda como bien de inversión. Eso es lo que el caso de Maricarmen encarna mejor que el resto, aunque se pueda aplicar a todos.
Dice Elisa que nadie se puede permitir un piso en El retiro por 500€. La clave es que es EL MISMO PISO DE SIEMPRE, desde 1956 cuando ella entró. Entonces su revalorización no es porque se haya reformado y ahora sea un palacete sino porque la acumulación de inversión pública, infraestructuras, actividades económicas, etc. alrededor ha revalorizado el suelo y todo lo que hay arriba. Ese piso en un desierto valdría el precio de coste, no más. La revalorización es un producto de la comunidad. La paradoja es que una persona de esa comunidad, que vivía allí toda la vida, ha sido expulsada para que entren otros con mayor poder adquisitivo. De fondo hay un proceso de extracción de rentas: revalorización creada por la comunidad pero apropiada por agentes privados con mayor poder adquisitivo que se alimentan, cual garrapatas, de los arrendatarios que cada vez dedican mayor porcentaje de su renta a pagar el alquiler. Segregación y rentismo sobre un bien que se construyó para vivir. Eso es lo que se critica desde la izquierda y desde el sentido común que sin teorizarlo entiende que algo está mal.
La vivienda es una de esas fronteras de la mercantilización que más claramente revelan la ausencia de ética y moral del sistema capitalista. No es de extrañar que haya una resistencia basada en la empatía, no en la lectura estricta de las leyes actualmente vigentes o los principios del mercado.
Las decisiones judiciales se cumplen. Eso significa que, según la ley, el fondo lleva razón. Maricarmen tiene derecho a una vivienda digna y a mí me dicen que se le aporta una en Alcalá de Henares (que le parece lejos). Por cierto, esto desgraciadamente pasa a menudo -vivir en Retiro por 500€ no es factible- ¿por qué este caso se eleva a noticia nacional?