Tienes una empresa de transporte. La Guardia Nacional detiene una de tus pipas, asegura el combustible y te investiga por huachicol. Presentas facturas, permisos y documentos que acreditan su origen legal. El conductor recupera su libertad, pero tu camión y la carga pueden permanecer retenidos durante meses. Cada día pierdes dinero. Y nadie te dice cuándo terminará.
Hay algo que pocos conocen: la ley de hidrocarburos contempla, la devolución de bienes asegurados “sin dilación alguna”. El aseguramiento sirve para investigar, no para castigar. Si desaparecen las razones que justificaban retener los bienes, la Fiscalía debe resolver conforme a la ley, no prolongar indefinidamente la incertidumbre.
Esta es la dimensión más inquietante de la justicia: puedes recuperar tus bienes y haber perdido entretanto tu empresa. ¿De qué sirve que al final el Estado reconozca tus derechos si el tiempo que tardó en hacerlo destruyó tu patrimonio?