A veces en redes se ve una parte muy pequeña de lo que uno está viviendo y es fácil completar lo que falta con suposiciones.
Yo también he tenido relaciones que he querido que funcionen y que he intentado de verdad. En este caso fue una relación corta, que intentamos que funcionara, pero que tempranamente dejó de ser sana para los dos. Y a veces, por más que uno quiera, toca aceptar que una etapa terminó.
Hoy, por encima de cualquier diferencia o situación personal, está mi hijo. Desde que supe que iba a ser papá cambiaron muchas cosas para mí y pienso todos los días en el futuro que quiero construir para él. También quiero cuidar la forma en la que manejamos todo esto para que nunca tenga que cargar con problemas de adultos que terminaron creciendo en redes.
Terminar una relación que uno intentó de verdad no significa que todo lo demás también tenga que detenerse. A veces seguir adelante no es olvidar ni restarle importancia a lo vivido, sino aceptar que una etapa terminó y permitirse construir algo diferente con tranquilidad.
No quiero convertir algo tan personal en una pelea pública ni hablar mal de nadie para defenderme. Entiendo que puedan tener opiniones sobre mí y sobre las decisiones que tomo, pero sí les pido que no conviertan esas opiniones o suposiciones en ataques hacia otras personas.