México debería leer con cuidado lo que señala la revista
@TheEconomist, y que refiere lo que está pasando en América Latina. No porque venga “la derecha”, sino porque viene algo más peligroso: el político que entiende que el miedo da votos, que la rabia organiza multitudes y que la inseguridad puede convertir a la Constitución en estorbo.
Cuando el ciudadano ve extorsión, homicidios, cobro de piso, desapariciones y fiscalías que no investigan, empieza a escuchar con otros oídos al candidato que promete “orden” sin explicar límites. Ahí nace el riesgo: que la gente, cansada de tanta impunidad, termine pidiendo cárcel, Ejército y castigo antes que pruebas, jueces y debido proceso.
La lección es brutal: si México no construye un Estado que proteja de verdad, tarde o temprano alguien va a ofrecer protección a cambio de libertades. Y ese día el problema ya no será sólo el crimen; será haber entregado la democracia al primer caudillo que supo administrar nuestro miedo.