El mercado toma decisiones y valoraciones en base a la información disponible.
La información disponible hoy es la que los agentes económicos consideran para establecer el precio de mercado.
Es como si el día de mi casamiento, en el medio de la fiesta encuentro a una mujer que pasa a ser la mujer de mi vida.
Me equivoqué al elegir para casarme a la mujer que elegí?
No, con la información que tenía en ese momento me casé con mi esposa en vez de la mujer que conocí en mi casamiento.
La información disponible hoy es que el riesgo país es el que muestra el mercado
He leído la crítica de Roberto Cachanosky a las declaraciones de Federico Furiase y creo que conviene distinguir varios conceptos que, a mi juicio, se están mezclando.
En primer lugar, no creo que la teoría subjetiva del valor de la Escuela Austríaca implique que el mercado sea infalible o que nunca pueda considerarse que los participantes del mercado están realizando estimaciones erróneas. La teoría subjetiva explica cómo se forman los precios: estos son el resultado de las valoraciones y preferencias subjetivas de compradores y vendedores en cada momento. En ese sentido, el mercado ni "acierta" ni "se equivoca"; simplemente genera precios a partir de la información y expectativas que poseen los individuos.
Sin embargo, de ello no se deduce que las expectativas de esos individuos sean siempre correctas. Los inversores toman decisiones bajo incertidumbre, formulan hipótesis sobre el futuro y pueden acertar o equivocarse. De hecho, la existencia misma de beneficios y pérdidas empresariales presupone que existen errores de estimación. Si nadie pudiera equivocarse en sus apreciaciones sobre el futuro, tampoco existirían oportunidades de inversión ni descubrimiento empresarial, conceptos centrales en la tradición austríaca.
En segundo lugar, cuando se analiza el tipo de interés exigido a un bono, intervienen varios factores: el rendimiento esperado, la inflación prevista y el riesgo percibido. Ese componente de riesgo no es una magnitud objetiva y conocida con certeza, sino una estimación realizada por los inversores. Como cualquier estimación, puede resultar demasiado optimista o demasiado pesimista. Algunos inversores identificarán correctamente los riesgos futuros y otros no. El paso del tiempo será quien determine quién realizó la mejor evaluación.
Por ello, no interpreto las palabras de Federico Furiase como una negación del funcionamiento del mercado ni como una afirmación de que los precios sean "incorrectos". Lo que entiendo que sostiene es que muchos inversores están asignando una probabilidad excesiva a un escenario político concreto: la posibilidad de que en 2027 se produzca un giro político que revierta las reformas actuales. Esa apreciación podrá resultar correcta o incorrecta, pero es una hipótesis sobre las expectativas de los inversores, no una negación de la teoría subjetiva del valor.
Además, si esa interpretación es correcta, la conclusión implícita es bastante significativa: los inversores estarían otorgando un valor importante a la continuidad de las políticas actuales y exigiendo una prima de riesgo adicional ante la posibilidad de que dichas políticas no continúen en el tiempo. Si los inversores están apreciando eso, más que una crítica al gobierno de Milei, sería una muestra de la importancia que el mercado concede a su continuidad.
Por último, y respecto a lo que afirma Federico Furiase, resulta interesante observar la estructura temporal de los rendimientos de la deuda argentina. Los bonos con vencimiento cercano a 2029 presentan rendimientos notablemente inferiores a los bonos con vencimiento en 2035, 2041 o 2046. La diferencia ronda varios puntos porcentuales, lo que indica que el mercado exige una prima significativa para prestar dinero a plazos más largos.
A mi juicio, estos datos no permiten asegurar que Furiase tenga razón. Tampoco demuestran que el mercado esté sobreestimando el riesgo político. Pero sí parecen confirmar algo más limitado: que los inversores están otorgando una importancia económica muy elevada a la incertidumbre política e institucional de largo plazo en Argentina.
En definitiva, creo que la cuestión no es si el mercado está "equivocado" o no, sino si las expectativas actuales de los inversores sobre el futuro político argentino acabarán demostrando ser acertadas. Y esa es una cuestión que, como ocurre siempre en los mercados, sólo podrá resolverse con el paso del tiempo.