Pickup Rural Ramírez 750, 1965 - 1969
Esta camioneta de diseño tan poco agraciado tiene fama en México de ser "la única pickup 100% mexicana", pero mucho me temo que eso es un error.
La pickup Rural 750, producida por Trailers de Monterrey entre 1965 y 1975, es en realidad una versión producida bajo licencia de la primera generación del International Scout 80 / 800 de diseño y fabricación norteamericanos. Lo que hacía Tráilers de Monterrey, S.A. era ensamblarla en el país utilizando un alto porcentaje de componentes nacionales para cumplir con los decretos automotrices de la época.
Hecha la aclaración, el Rural 750 (y su primo estadounidense) era un vehículo interesante. Hoy en día podríamos clasificarlo como antecesor de los modernos vehículos deportivos - utilitarios (SUV) que tan de moda se pusieron en la última década, pero que eran una propuesta totalmente novedosa a finales de los años '60s.
La historia del Rural Ramírez / International Scout es muy interesante. Este vehículo utilitario es considerado uno de los pilares que transformó a los toscos vehículos de trabajo militar y agrícola en el concepto de aventura y uso diario que hoy define a las camionetas modernas. Antes de la llegada del Scout, el mercado de los vehículos con tracción en las cuatro ruedas estaba dominado por el Willys Jeep CJ (Civilian Jeep), el cual derivaba directamente del vehículo militar de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el Jeep era extremadamente capaz en terrenos difíciles, tenía serias desventajas para su uso por el público general: era sumamente incómodo y espartano, carecía de una protección adecuada contra el clima (usaba lonas rudimentarias), y su enfoque era puramente de trabajo o militar, no familiar.
A mediados de la década de 1950, International Harvester (IH), que históricamente fabricaba camiones pesados y maquinaria agrícola, notó que los granjeros y entusiastas del aire libre buscaban algo más versátil que el rudo pero sencillo Jeep, así que su diseñador en jefe, Ted Ornas, recibió una misión muy clara: "diseñar algo que reemplace al caballo".
En diciembre de 1960 se presentó al público el International Harvester Scout (como modelo 1961). Fue un éxito inmediato debido a la gran flexibilidad que ofrecía su carrocería de líneas cuadradas, parabrisas abatible y paneles planos, parecidos en principio a los del Jeep, pero que a diferencia del vehículo original de Willys, estaba diseñado y fabricado con un concepto modular: el usuario podía retirar el techo rígido por completo para transformarlo en un convertible descapotable, configurarlo con una cabina corta como una pickup compacta (el modelo en el que se basó la Rural Ramírez en México) o equiparlo con un techo completo (Travel-Top) para tener una espaciosa camioneta familiar cerrada.
Una segunda generación del Scout, fabricada entre 1965 y 1971, añadió mejoras orientadas al confort, con ventanas laterales que se podían subir y bajar con manivela, mejoras en la calefacción, y potentes opciones de motores V8 para competir directamente con nuevos rivales como el Chevrolet Blazer o el Ford Bronco.
El Rural Ramírez que conocimos en México corresponde precisamente a esta segunda iteración del International Scout. Estas camionetas eran fabricadas en el municipio de San Nicolás de los Garza, una de las ciudades industriales más importantes del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León, México. La producción se llevaba a cabo en las instalaciones de la empresa Tráilers de Monterrey, S.A. (perteneciente al Grupo Industrial Ramírez, fundado por el empresario regiomontano Don Sanjuana Ramírez).
Tráilers de Monterrey fue una importante empresa en el ramo automotriz en México. La empresa nació en agosto de 1946. En sus inicios comenzó como un sencillo taller dedicado a la reparación, adaptación y reconstrucción de tractocamiones, así como a la importación y ensamblaje de semirremolques secos bajo la franquicia estadounidense Fruehauf. Aprovechando el auge de la infraestructura carretera de la posguerra en México, el taller creció rápidamente. Para noviembre de 1952, la empresa cortó lazos de dependencia directa de importación y se reestructuró formalmente, orientando sus esfuerzos a integrar la mayor cantidad posible de mano de obra y piezas hechas en México.
Gracias a las políticas estatales de "sustitución de importaciones" y el proteccionismo económico de las décadas de 1950 y 1960, la compañía experimentó una expansión masiva, llegando a convertirse en la empresa automotriz de capital 100% mexicano más grande del país. Su catálogo se diversificó en tres grandes pilares: Camiones Ramírez, Autobuses Sultana, y la camioneta que nos ocupa, el Rural Ramírez.
Para finales de los años 60 el complejo industrial abarcaba más de 60,000 metros cuadrados y producía más de 50 modelos distintos de transporte.
El declive de Tráilers de Monterrey no se debió a una falta de calidad en sus productos, sino a factores políticos y económicos sumamente complejos, como la competencia desleal que hacía el mismo Estado mexicano a través de sus empresas paraestatales como Dina (Diesel Nacional) y Masa (Mexicana de Autobuses), que, al contar con subsidios y presupuestos públicos prácticamente ilimitados, podían absorber pérdidas y bajar drásticamente los precios, dejando a la empresa privada de la familia Ramírez en una severa desventaja comercial.
Ahogada por esta competencia asimétrica, Tráilers de Monterrey suspendió la producción de sus famosos autobuses Sultana en 1981. Aunque intentaron sobrevivir enfocándose en remolques y componentes a través de alianzas con otras empresas, el terreno perdido era demasiado grande.
La llegada del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) a mediados de los 90 terminó por sepultar la viabilidad comercial de la fábrica independiente al abrir las puertas a los gigantes automotrices globales de Detroit y Europa. Finalmente, las plantas cerraron sus puertas, marcando el fin de una era industrial nacional. Hoy en día, las naves industriales que alguna vez vieron nacer a los autobuses más avanzados de América han desaparecido, pero las marcas Ramírez y Sultana persisten con fuerza en la memoria colectiva y en los círculos de coleccionistas de la historia automotriz de México.