Turchik et. al. 2015. "Análisis de la inclusividad de género en las teorías actuales sobre la violencia sexual en la edad adulta: reconocimiento de víctimas masculinas, agresoras femeninas y violencia entre personas del mismo sexo"
"La teoría de las actividades rutinarias proporciona un marco que no parte de suposiciones sobre el género del agresor o de la víctima; los estudios que emplean este enfoque han examinado la victimización femenina y masculina, la violencia entre personas del mismo género y la perpetración masculina. Otras teorías parecen ser inclusivas en cuanto al género, pero no han sido ampliamente contrastadas más allá de los casos de agresor masculino y víctima femenina (por ejemplo, las teorías del aprendizaje social), o bien han recibido escasa o nula validación empírica (por ejemplo, el modelo neurobiológico de Mitchell y Beech).
Por ejemplo, la teoría feminista destaca la subordinación de las mujeres mediante la violación y otras formas de violencia como método para mantener un sistema cultural patriarcal. Aunque esto pueda explicar por qué la violencia sexual de hombres hacia mujeres es más frecuente, futuras investigaciones con perspectiva de género podrían seguir centrándose en aspectos importantes como la igualdad, el poder y el control, sin partir de la premisa de que estos constructos están intrínsecamente vinculados al género.
La psicología evolucionista podría ser el enfoque más complejo y menos flexible, dado su marcado énfasis en la eficacia reproductiva; no obstante, es posible adaptar la teoría para que sea más inclusiva en términos de género. Por ejemplo, cabría plantear la hipótesis de que la violencia sexual entre hombres es una forma de agresión empleada para mermar el estatus de otros varones durante la competencia intrasexual (es decir, se podría investigar si, como consecuencia, disminuye la eficacia reproductiva de las víctimas masculinas o aumenta la de los agresores). Quizás la violencia sexual de mujeres hacia hombres se produzca principalmente entre mujeres de menor estatus y hombres de mayor estatus con acceso a recursos, cuando una mujer teme perder a una pareja en la que ha invertido, o bien cuando existe una baja proporción de hombres en relación con las mujeres.
Si bien es probable que cada teoría tenga el potencial de contribuir a nuestra comprensión de los factores subyacentes a la agresión sexual —y que cada una pueda hacerlo de una manera inclusiva respecto al género—, es poco probable que alguna de ellas sea capaz de explicar la violencia sexual en su totalidad. Ward et al. (2006) sostienen que el campo requiere una teoría más unificada que abarque todos los tipos de delitos sexuales. Los autores proponen una estrategia de «tejido teórico» (*theory knitting*), mediante la cual se identifican los aspectos más sólidos de las teorías pertinentes y se integran en un nuevo marco conceptual."
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