Por qué tanta insistencia en la palabra "genocidio", cuando los crímenes de guerra pueden causar incluso más muertos?
Porque, en su uso propagandístico, esa palabra busca algo muy distinto de describir la magnitud de esta guerra. Busca establecer una intención de exterminio y convertirla en la identidad de un país entero.
Dirigida contra Israel, tiene además una carga histórica deliberada ya que permite devolver al pueblo judío la acusación que nombra su propia catástrofe. Presentar a los herederos de los exterminados como exterminadores. Creo que ahí está la utilidad de esa inversión para la propaganda de Hamás. Desacreditar a Israel hasta conseguir que su destrucción pueda presentarse como una obligación moral.
El desplazamiento afecta también a los muertos del 7O. Si se consigue que Israel sea, por definición, un proyecto genocida, sus ciudadanos dejan de aparecer como personas asesinadas y pasan a ser piezas de ese proyecto y su muerte empieza à explicarse como una consecuencia y después, como una respuesta. Algunos dieron el siguiente paso macabro y la celebraron como resistencia.
Por eso me importa tanto su memoria. Aquellas personas tenían nombres, familias, conversaciones pendientes. Fueron asesinadas, y los asesinos difundieron imágenes de lo que hacían, incluso en directo. Sin embargo, tuvimos que ver cómo se negaba su sufrimiento, se discutía su inocencia y se exigían declaraciones políticas a quienes las llorábamos.
La propaganda trabaja también sobre eso. Sobre quién merece ser llorado sin condiciones. Sobre qué muertos conservan su humanidad y cuáles quedan reducidos a representantes de un Estado al que se odia.
Investigar las actuaciones del gobierno israelí y exigir responsabilidades es necesario, forma parte de lo que ocurre siempre tras una guerra. Determinar si unos hechos constituyen genocidio exige pruebas de una intención específica, no solamente contar víctimas. Los crímenes de guerra pueden producir una devastación incluso mayor pero eso no interesa, hay que preguntarse por qué.
La memoria de las victimas del 7O no puede depender de que aprobemos un examen sobre Netanyahu. Ni de que sus asesinos hayan conseguido imponer el vocabulario de su defensa.
Que la memoria de quienes fueron asesinados el 7O sea una bendición. Que sus nombres perduren, junto con el amor de quienes los conocieron y las vidas que ninguna consigna tiene derecho a borrar.
Am Israel Jai.